lunes, 16 de julio de 2012

Carta a Leugim II

Lima es tan pequeña que de alguna manera compartimos con el resto uno que otro amigo en común. Y fue por una persona en común contigo que la noticia que te habías convertido en padre llego a mí. La verdad es que me tomo por sorpresa y así intente con todas mis fuerzas no puedo felicitarte por ello. Sé que como la mayoría de personas de nuestra generación querías lograr tus metas, sacar un MBA fuera, para luego terminar de armar el rompecabezas de la vida con una familia. Y de alguna manera son tus propias decisiones la que determinan el futuro que te depara.
Ya no puedes tomar decisiones pensando solo en ti, porque tienes a dos personas más que ahora dependen totalmente de ti, de tus acciones. Tienes un hijo al que alimentar, al que debes llenarlo de amor y ofrecerle un mejor futuro que el tuyo. Y esto último es lo más difícil. Es hora de crecer, de madurar de plantearte objetivos tangibles y de salir adelante. No tengo ni idea si la madre de tu hijo es tu enamorada, una amiga o un encuentro de una noche. Solo sé que desde ahora ella será parte de tu vida para siempre, se amen o no.
De alguna manera siento que fallaste, y que me fallaste a mí también. Pues al momento de optar por caminos separados exactamente un año atrás, pensé que por fin harías las cosas bien. Y que hubieras aprendido una cosa o dos de nuestra relación, por ejemplo, todas las precauciones que tomaba antes, durante y después de estar contigo. Lo único que me queda es desearte suerte en el nuevo camino que tú mismo cosechaste y que seas feliz. Espero tengas todo el apoyo de tu familia porque la tienes difícil. Suerte de corazón, pues una persona pequeñita necesita de ti.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario